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Rechazo a la dictadura

饾檳饾櫎 饾櫍饾櫎饾櫒 饾櫐饾櫔饾櫄饾櫃饾櫄饾櫌饾櫎饾櫒 饾櫄饾櫍 饾櫋饾櫀饾櫒 饾櫄饾櫍饾櫂饾櫔饾櫄饾櫒饾櫓饾櫀饾櫒: 饾櫇饾櫀饾櫘 饾櫐饾櫔饾櫄 饾櫌饾櫀饾櫓饾櫄饾櫑饾櫈饾櫀饾櫋饾櫈饾櫙饾櫀饾櫑 饾櫄饾櫋 饾櫑饾櫄饾櫏饾櫔饾櫃饾櫈饾櫎 饾櫏饾櫎饾櫏饾櫔饾櫋饾櫀饾櫑 饾櫄饾櫍 饾櫌饾櫎饾櫕饾櫈饾櫋饾櫈饾櫙饾櫀饾櫂饾櫈贸饾櫍 饾櫏饾櫎饾櫑 饾櫂饾櫀饾櫌饾櫁饾櫈饾櫎饾櫒 饾櫄饾櫒饾櫓饾櫑饾櫔饾櫂饾櫓饾櫔饾櫑饾櫀饾櫋饾櫄饾櫒.


La crisis econ贸mica hace tiempo que se siente en los est贸magos. El ministro de Econom铆a y Finanzas, Alex Contreras, reconoci贸 lo obvio: estamos en recesi贸n. Las proyecciones de crecimiento econ贸mico son negativas y los expertos calculan que la inflaci贸n anual llegar谩 a 5.69%. 驴Ahora, de quien es la responsabilidad? Ya no tienen al presidente Pedro Castillo para culparlo de todo. Como en tiempos fujimontesinistas, los medios de comunicaci贸n buscan distraer a la opini贸n p煤blica con enfrentamientos entre bandas delincuenciales.


Mientras tanto crece el rechazo a la dictadura: Dina Boluarte tiene una desaprobaci贸n de 90%, el Congreso alcanza una de 80% y ahora se suma con un 65% de desaprobaci贸n la fiscal de la Naci贸n, Patricia Benavides.


La sensaci贸n de impunidad ahoga, los organismos internacionales de derechos humanos han constatado graves violaciones de derechos humanos en la represi贸n de las protestas populares. A casi un a帽o de instalada la dictadura, m谩s de setenta familias siguen demandando justicia. Las masacres no deben quedar impunes.


La ultraderecha se siente c贸moda y triunfante para seguir imponiendo su agenda antiderechos. Hoy el Congreso amenaza con remover a toda la Junta Nacional de Justicia, la entidad aut贸noma que nombra y ratifica a jueces y fiscales. Tambi茅n ataca al Jurado nacional de Elecciones. Un sector de las izquierdas se escandaliza e invita a movilizarnos para defender la institucionalidad democr谩tica. Ya no recuerdan su apoyo al Law Fare contra el presidente Pedro Castillo.


A los poderes de facto, a esa clase pol铆tica y empresarial nunca les ha importado la democracia o el estado de derecho. Su 煤nico inter茅s es contar con una legislaci贸n favorable y la 鈥渆stabilidad pol铆tica鈥 para mantener sus privilegios. Por eso hoy su prop贸sito es perpetuarse en el poder, no importa qui茅n se siente en el sill贸n presidencial.


Quien lo usurpa ahora, Dina Boluarte, insensible a las crisis econ贸mica, pol铆tica y clim谩tica, sin mostrar remordimiento alguno por las m谩s de setenta muertes en las protestas sociales, se pasea por el mundo.


Las crisis econ贸micas no son solo las variaciones en cifras abstractas: se evidencian en los impactos en los territorios y en las din谩micas sociales. Es momento de cuestionar el modelo de sociedad en que vivimos. Por ello, como organizaci贸n ind铆gena continuamos exigiendo justicia y rechazamos esta dictadura encabezada por una asesina e insensible se帽ora. Exigimos un Estado que reconozca y respete nuestros modos de vida.


El reto del movimiento social es materializar el rechazo popular en organizaci贸n, articulaci贸n y movilizaci贸n por cambios estructurales que garanticen vidas y derechos.

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