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Fortalecemos nuestra soberanía alimentaria desde el cuidado de la Madre Naturaleza

Las mujeres indígenas asháninkas de la Selva Central fortalecimos nuestros medios de vida cuidando a la Mare Naturaleza para enfrentar la crisis alimentaria. Fue mediante la implementación del proyecto “Fortalecimiento de los medios de vida de las mujeres indígenas andino amazónicas para la conservación de la biodiversidad y la soberanía alimentaria en la región central del Perú”.


La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a decidir qué alimentos producir, cómo producirlos y distribuirlos. Este derecho está íntimamente vinculado al cuidado de la Madre Naturaleza para la preservación de la biodiversidad.


Con este proyecto logramos conocer y mejorar nuestros conocimientos técnicos para la producción de cultivos alimentarios y medicinales ancestrales, así como para buenas prácticas de manejo sostenible de sistemas de producción acuícolas. Además, mejoramos nuestro bosque de los saberes, implementamos una parcela de alimentos nativos y habilitamos siete piscigranjas en cuatro comunidades: Shankivironi, San Pedro de Sotani, Eschormes y Shintoriato.


En los talleres reflexionamos con nuestras sabias sobre la conservación de la biodiversidad: cómo cuidar y recuperar nuestros bosques de manera sostenible y responsable. Construimos viveros forestales y reforestamos con especies nativas, sobre todo en las partes altas y medias de cuenca y fuentes de agua y fortalecimos nuestra soberanía alimentaria a través del uso y manejo sostenible de las piscigranjas en nuestras comunidades.


Promovimos la forestería nativa comunitaria a través del uso de los recursos no maderables como frutos, semillas, plantas medicinales, tintes naturales y otros insumos para la artesanía. Desarrollamos una producción sostenible acorde a la cosmovisión indígena con chacras integrales y huertos familiares que combinan productos agrícolas, plantas medicinales, frutas y policultivo. En cuanto a la producción acuícola, implementamos la crianza de peces tropicales como paco, gamitana y chupadora en estanques.


Con la participación activa de la mujer indígena en las actividades promovimos la equidad entre hombres y mujeres, jóvenes y adultos en nuestras comunidades. Capacitamos a productores y productoras con la escuela de campo “Haciendo aprendiendo”. Y para dar continuidad a estos resultados, cada comunidad seleccionó a una persona como gestora que dará seguimiento a la crianza de peces y una coordinadora que verificará los cultivos instalados.



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