top of page

Conduzcamos nuestras luchas y resistencias hacia la descolonización definitiva

Día de la clase trabajadora


La clase trabajadora sostiene el mundo, enriquece a las grandes corporaciones, es la base del sistema capitalista que las despoja de vida y de derechos. Derechos conquistados con luchas organizadas. Porque nada nos ha sido dado, todo lo hemos logrado con nuestra sangre, como los trabajadores ejecutados en Estados Unidos el 1 de mayo de1886, por reclamar la jornada de ocho horas.


El mundo ha cambiado en el más de siglo y medio transcurrido. Dos guerras mundiales, en particular la segunda, obligaron al mundo a aprobar una Declaración Universal de Derechos Humanos. Para entonces ya había surgido la esperanza de un Estado de la clase trabajadora, que se derrumbó. El poder de las corporaciones creció, copándolo todo. Devorándolo todo. Saqueando y destruyendo con más fuerza a la Madre Naturaleza.


Hay algo, por eso, que no cambió: los bienes naturales que saquean y destruyen los poderosos están en territorios indígenas. Y los pueblos y las mujeres indígenas seguimos alimentando al mundo con nuestro trabajo en la tierra. Por eso nos despojan, nos reprimen, nos criminalizan, buscan permanentemente exterminarnos física y culturalmente.


Hoy el sistema capitalista neoliberal extractivista se ha fortalecido, el fantasma del fascismo recorre el mundo. En el Perú, la sola declaración de la necesidad de un cambio desata una represión criminal con un fuerte e inocultable componente racista y clasista. Es el furor del colonialismo iniciado hace más de 500 años con las invasiones a América y África, con la esclavitud y el oro de las indias, que nos condenó hasta hoy a ser proveedores de materias primas. Y que sentó las bases del capitalismo.


Por eso la clase trabajadora en su conjunto, en las ciudades, en el campo, en los territorios indígenas, tenemos la tarea de descolonizar nuestros países y el mundo. Conducir nuestras luchas y resistencias, nuestras diversas agendas, hacia un solo fin: cambios estructurales que acaben con la explotación de las vidas, de todas las vidas, que garanticen derechos colectivos e individuales, que hagan realidad la justicia y la paz.


Por ello hoy, 1 de mayo, nuestro saludo a la clase trabajadora es un saludo de lucha y resistencia, de compromiso con un cambio estructural.



Comments


bottom of page